Un estudio demuestra las razones por las que convertirse en padre acaba con las ganas de hacerlo en la cama

A todos nos llega la hora de ser padre y empezar a pensar en bebés, cochecitos de paseo y marcas de pañales. Después de todo, además de ser una de las mejores experiencias de la vida, mantener nuestra línea de ADN es un simple instinto biológico.

Sin embargo, hay un problema asociado a eso de verte jugando con tu futuro hijo o imaginarte cantándole una canción de cuna. Al parecer, querer ser padre puede hacer más difícil la única cosa que necesitas para convertirte en papá, es decir, mantenerte erecto el tiempo suficiente para eyacular dentro de una posible mamá.

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De acuerdo con un nuevo estudio publicado en el Journal of Sexual Medicine, el factor número uno que baja el deseo sexual en los hombres resultó ser, curiosamente, el deseo de tener un bebé. Contradictorio, ¿verdad?

“Puede haber muchas razones que contribuyen a esta disminución del deseo sexual”, explicaba el autor del estudio Filippo M. Nimbi, de la Universidad Sapienza de Roma.

“Cuando una pareja decide tener un hijo, el sexo se vuelve más mecánico. Se parece más a un trabajo que a un acto de pasión, especialmente cuando la pareja tiene problemas para concebir”.

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Además, Nimbi cree que cuando un hombre piensa en convertirse en padre, también puede temer perder su libertad e individualidad como hombre. “Siempre debemos considerar que el sexo es un pilar de la identidad sexual masculina en la cultura occidental, en lugar de la paternidad”, decía Nimbi.

El estudio, comentaba Nimbi, esperaba mejorar la comprensión sobre cómo funciona el deseo sexual y cómo se ve influenciado por algunos factores biopsicosociales relevantes. “Evaluamos factores como la calidad de vida, la función sexual y las emociones para investigar el deseo sexual en los hombres”, decía Nimbi.

Para ello, Nimbi y su equipo analizaron a 300 hombres a través de un cuestionario que calificaba su nivel de deseo sexual habitual durante las últimas cuatro semanas. “Existen muchas variables que pueden entrar en juego a la hora de cambiar el nivel del deseo sexual como pueden ser la angustia sexual o la satisfacción sexual“, decía Nimbi.

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Algunos predictores de bajo apetito sexual no fueron sorprendentes. “El miedo y la falta de pensamientos eróticos estaban relacionados con la falta de deseo”, explicaba Nimbi. Sin embargo, querer tener un bebé resultó una gran sorpresa para el equipo. “Evolutivamente hablando, es un poco contradictorio“, admitía Nimbi.

Aún así, el investigador reconoce que el estudio es demasiado pequeño como para que sea concluyente.

“Es cierto que querer tener un bebé baja el rendimiento de algunos hombres en el dormitorio, pero los resultados no se pueden generalizar”, comentaba Nimbi. “Lo que está claro es que la sexualidad masculina es considerablemente más compleja de lo que se pensaba anteriormente.”

¿Te esperabas esta consecuencia de querer ser padre?

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Fuente: Melmagazine

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