Te contamos el curioso fenómeno de por qué juntarte con tus amigos le está afectando a tu cerebro

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Puede que incluso tú te hayas dado cuenta. Es pasar cierto tiempo con una persona, y por alguna razón empezamos a parecernos a ellos. Comenzamos a utilizar sus mismas expresiones, a utilizar su mismo tono de voz y en algunos casos incluso empezamos a ver el mundo de la misma forma.

Pues bien, lo que priori podría parecernos solo una corazonada acaba de ser confirmado por la comunidad científica. Según un estudio realizado recientemente, nuestros cerebros se mimetizan con el de las personas con las que nos relacionamos. Así que ya sabes, más te vale vigilar a las personas con las que te relacionas.

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Moran Cerf, neurocientífico de la Universidad de Northwestern, explica que cuando dos personas están juntas sus ondas cerebrales empiezan a verse idénticas:

“Cuanto más estudiamos la interacción, más nos damos cuenta de que por el simple hecho de pasar tiempo con ciertas personas, nuestros cerebros se alinean con el de ellas. Esto significa que las personas con las que nos relacionamos tienen un impacto en nuestra interacción con la realidad que va más allá de lo que podamos explicar. Uno de los efectos es que nos empezamos a parecer a ellas”.

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Aparentemente, este fenómeno sería causado en gran medida por la neuroplasticidad del cerebro: el hecho de compartir estados de ondas cerebrales va moldeando nuestras conexiones neurales y nuestra forma de ver y relacionarnos con el mundo.

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Lo de vigilar con quien te relacionas no iba en broma. Según Moran Cerf, debemos tener este fenómeno presente si queremos maximizar nuestra felicidad y minimizar el estrés. Rodearnos de personas que poseen las características que estamos buscando hace que con el tiempo, esas mismas características florezcan en nosotros como una segunda naturaleza.

Ahora bien, aunque es verdad que hay una sincronización cerebral real que puede modificar nuestra conducta de forma negativa o positiva, hay que pensar en este fenómeno con cierto detenimiento.

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Estar con la persona más amable y bondadosa del mundo no te convertirá en un alma de la caridad por arte de magia. De igual forma, aunque este estudio confirma que no es saludable relacionarse con personas “tóxicas”, eso no quiere decir que debamos evitar relacionarnos ciertas personas por miedo al posible impacto que puedan tener sobre nosotros.

Lo cierto es que resulta muy probable que esta sincronía cerebral pueda alterarse o desactivarse si las personas poseen una alta conciencia de su propio proceso interno, lo que evitaría que se dejasen arrastrar por los comportamientos de otros (dañinos sobretodo).

En lugar de pensar que relacionarnos con una persona tóxica nos hace mal, quizás deberíamos pensar que nuestra sola presencia influye positivamente en esa persona.

¡Compártelo con todos tus amigos!

Fuente: BusinessInsider, Oxford
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