La Historia de Danny Glover y Philip que demuestra que podemos enseñar al cerebro a desaprender cualquier enfermedad

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Nuestros cerebros son una parte muy poderosa y necesaria de nuestro ser. Dentro de nuestro cráneo “somos nosotros“, allí guardamos nuestros pensamientos y nuestra mente.

Podemos recordar cosas que han sucedido. Podemos pensar en qué sucederá después. Podemos asumir, fantasear y fingir. Usamos nuestro cerebro para multitud de tareas diferentes y ahí guardamos las experiencias de vida en forma de recuerdos. Pero, ¿hasta qué punto podemos controlar nuestro cerebro?

La historia de Philip

aerogondo2 / Shutterstock

Esta es la historia de Philip, un chico de 12 años que necesitó la ayuda de un neurólogo tras realizar una obra de teatro frente a su clase, bueno, en realidad sufrió un ataque convulsivo a pesar de que nunca antes había experimentado nada parecido.

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Se suponía que debía haber representado la obra que tanto tiempo había estado memorizando, pero cuando se vio frente a toda su clase, sucedió algo inesperado.

Cuando Philip fue a decir sus líneas, vio que el labio le temblaba de forma inusual. Estos temblores fueron creciendo hasta que finalmente Philip colapsó. Durante la crisis, perdió el control de todo su cuerpo, incluidos su vejiga e intestinos.

Más tarde, ya en la consulta, el neurólogo pidió a Philip que recitase su parte, haciendo que el chico casi se volviese a derrumbar. A la luz de los acontecimientos, el neurólogo sacó una conclusión: había una conexión entre ciertos patrones del habla y el inicio de una crisis convulsiva.

Cuando Philip recitó su parte, le castañeaban los dientes y apretaba los labios hacia un lado. Sabía qué decir y cómo decirlo, pero su cerebro no se lo permitía.

“El poder del cerebro radica en la capacidad del sistema nervioso para aprender, incluso en la madurez. Pero a veces, las neuronas son demasiado buenas en su trabajo. El cerebro, con su extraordinaria destreza computacional, puede aprender lenguaje y lógica. Y de igual forma, también puede aprender a estar enfermo“.

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Tu cerebro siempre está aprendiendo, por lo que puedes enseñarlo.

La historia del Sr. Danny Glover

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Bobbyriverstv

Danny Glover, el actor de la franquicia Lethal Weapon, también sufrió este tipo de ataques. El Sr. Glover se encontraba detrás de un escenario cuando de repente comenzó a sentir un zumbido en los oídos, el cual él asociaba a un ataque convulsivo inminente.

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Danny sufrió su primer ataque cuando tenía 15 años. Desde entonces, sabía que el fuerte zumbido significaba que se avecinaba un ataque. No iba a permitir que este desorden neurológico arruinase su primera gran oportunidad sobre un escenario, así que se repitió a sí mismo: “No tendré ningún ataque. No tendré ningún ataque“.

Cada vez que repetía la frase, el zumbido se reducía. Cada vez que Danny Glover se decía que no tendría ningún ataque, enseñaba a su cerebro a no desencadenar ninguna crisis convulsiva. Y este simple acto es lo que consiguió que el Sr. Glover se subiese aquel día al escenario y que más tarde entrase en el mundo del cine.

Phys

Después de cuatro años de repetir la “autohipnosis”, Glover consiguió erradicar el problema por completo. Actualmente, los neurocientíficos están creando implantes que literalmente ‘hackean’ nuestro cerebro.

Estos implantes se usan para combatir ataques de Parkinson, epilepsia e incluso depresión. Estos dispositivos “predicen” cuándo ocurrirán los ataques mediante el análisis de las oscilaciones de ciertas neuronas, y entonces frenan el movimiento. Aunque esta terapia de choque es artificial, es posible detener este tipo de problemas de forma natural.

Los maestros de yoga disminuyen intencionalmente sus frecuencias cardíacas. Y del mismo modo, los epilépticos que no responden a la medicación pueden aprender a detener mentalmente sus ataques respondiendo a la actividad cerebral.

Electrocéuticos

Andrii Vodolazhskyi / Shutterstock

Si se conoce qué es lo que desencadenan las convulsiones, estas pueden detenerse. Solo tenemos que enseñarle a nuestro cerebro a lidiar con el problema que se aproxima: convulsiones, enfermedades, etc.

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En lugar de tener algo implantado en tu cerebro, entrénalo tú mismo. Por supuesto, no puedes deshacerte de la diabetes simplemente “desaprendiéndola”. Y no te curarás del cáncer con sólo pensarlo. Pero puedes perfeccionar la fuerza y ​​habilidad de tu mente.

Tu cerebro sabe lo que es estar enfermo. Lo recuerda. Entiende cuándo tu cuerpo está enfermando y envía señales. Ya sea para avisar de que se aproxima un ataque o un resfriado, tus neuronas enviarán señales al resto de tu cuerpo y se asegurarán de que sepas que está enfermando.

Entrena tu cerebro

ABO PHOTOGRAPHY / Shutterstock

La vida está llena de patrones, y cuanto mejor conozcamos estos patrones, mejor podremos disfrutar de la vida. Cuando vemos que una serie de factores se repiten, sabremos cómo reaccionar ante ellos con antelación.

No podemos cambiar el pasado, pero podemos controlar nuestro futuro si aprendemos del pasado.

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Fuente: Healthy Holistic Living, Nautil
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