Deseo mimético, el curioso fenómeno que explica por qué nadie se nos acerca cuando estamos solteros

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Partiendo de la propia experiencia. ¿No te ha pasado que te has pasado meses o incluso años sin tener pareja y te da la sensación de que nadie se fija en ti? No tienes energía para entablar una nueva relación y crees que la situación durará bastante. Y si alguien se te acerca, el interés dura muy poco y te rinde con facilidad.

Pero finalmente, el destino te acerca a una persona que parece ser la indicada, y entonces todo se complica. No sabes por qué, pero ahora que tienes pareja te salen pretendientes de debajo de las piedras. Esto es lo que se conoce como deseo mimético.

El deseo mimético

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¿Qué ocurre?

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René Girard, un historiador, filósofo y crítico, desarrolló una hipótesis en la que afirmaba que detrás de este tipo de casos existe un elemento que es que hace que las cosas sucedan de ese modo.

Según sus estudios y sus conocimientos sobre las teorías de otros escritores y filósofos, René dice que existe un patrón constante en cuanto a las relaciones. En todas existe un conflicto “triangular”, donde existe un protagonista y otros dos personajes, que motivan al protagonista enfrentarse a una problemática y descubrirse a sí mismo.

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El protagonista, según René, desarrolla sus motivos en base a los deseos de otras personas y no a los suyos propios. Y aquí es donde interviene el deseo mimético: ese deseo se basa en tener lo que otras personas tienen. Si tu entorno tiene intereses amorosos, tú, como protagonista, también los tendrás para no sentirte excluido del grupo. Este deseo mimético no solo se da en el amor, sino en todos los ámbitos de la vida.

La realidad…

Por eso, cuando otras personas ven que empiezas una relación, su deseo mimético les impulsa a tener lo mismo que tu pareja tiene, en este caso tú. Mientras estás sola, no existe objeto de deseo, no existe esa “triangulación” ni nada que desear de una tercera persona.

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No olvides que se trata simplemente de una teoría que funciona principalmente para personajes literarios. Pero es cierto que en la realidad, cuando estamos solos parece que nadie nos “ve”; y sin embargo cuando alguien aparece en nuestra vida el deseo mimético hace que nuestro interés amoroso provoque el deseo de otros individuos, haciéndoles creer que también quieren nuestras características positiva.

Los humanos nos desarrollamos a partir de nuestros deseos y probablemente estos estén influenciados por los de otros. ¿No crees?

Estas parejas estaban llenas de energía para empezar una relación, a pesar de estar en una de ellas en alguno de los casos.

Fuente: lanotasociologicadialogoexistencial
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