5 Horribles Cosas que ha aprendido un director de cine tras grabar ‘películas para adultos’

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La industria del cine para adultos, en muchas ocasiones, nos ofrece una visión idílica muy alejada de la realidad. Parece que en este mundo todo es sexo, lujo y diversión, pero para nada es así.

Es mucho más oscuro de lo que imaginas, y si no lo crees te contamos la historia de un hombre que se vio involucrado involuntariamente en el papel de director de pornografía. Esto es lo que aprendió de la profesión:

Lecciones que aprendes dirigiendo cine para adultos

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Se dedicaba al periodismo documental cuando recibió una llamada de un productor de discos que conocía, diciéndole que había invertido en el mundo del porno y que necesitaba a alguien de confianza a su lado. Al enterarse de que cobraría 1.500€ diarios y tras hablar con su mujer, no dudó en aceptar el puesto.

Lo que menos te imaginas

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Así que volaron a Los Ángeles donde fueron a conocer a un cineasta francés y una mujer llamada Nikita Denise, que protagonizaba la película.

Cuando llegaron al estudio, los dueños les hicieron un tour, y se dieron cuenta que el vídeo que estaban editando era protagonizado por una de las dueñas, Nicki Hunter, mujer del dueño. La pregunta fue obligada: “¿No te pones celoso cuando ves a tu mujer con otro?” “Para nada, está actuando”, les contestó.

¿Y el guión?

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Enseguida le contaron que él era el director de la película y cuando preguntó por el guión, resultó que ni siquiera había. Así que no dudó en ponerse a pensar la idea con un compañero. Se les ocurrió hacer una versión de Seven, pero en este caso sobre los siete pecados sexuales.

Al día siguiente comenzaron a grabar, ese tipo francés y él, ambos sin ningún tipo de experiencia en pornografía. Su primera escena era “DP”. En principio pensó que las siglas se referían a Director de Fotografía, pero nada más lejos de la realidad.

Sorprendentemente gráfico

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Para nada era un hombre puritano, ni encontraba el sexo como algo obsceno, pero aquello le resultó explícito y muy violento. Se trataba de una doble penetración. Veía como chocaban entre sí, la chica le escupió a uno de ellos en la cara, y él tenía que seguir detrás de la cámara, grabando como si nada.

Pero lo peor estaba por venir, una vez que empezó a acostumbrarse a la atmósfera y a meterse en la mentalidad documental, notó un terrible olor: una mezcla entre peces muertos y vómito. El primer día no podía haber ido peor.

Un pene grande no siempre es una bendición

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Al día siguiente conoció al líder masculino, Lee Stone y tuvo que describirle su escena mientras le embadurnaba el cuerpo con aceite. Cuando terminó, no dudó ni un segundo en bajarse los pantalones y dejar a la vista su enorme atributo. La conversación fue forzada, y estuvieron más de un minuto hablando sobre su pene.

Pero entonces apareció Nikita, y les dijo que había un problema. La chica que iba a hacer la escena con él no quería hacerla, había rodado la semana pasado con él y aún seguía dolorida. Le ofrecieron el puesto a Nikita, pero se negó por completo. Si dos estrellas del porno no están dispuestas a acostarse con él, quién lo estará… Finalmente aceptó.

La escena comenzó y Lee Stone y Nicky empezaron a tener sexo. En este caso todo fue mejor, la complicidad entre ellos era apreciable y la escena fue de lujo. Incluso el equipo entero comenzó a aplaudir cuando terminaron.

Cuando Lee se fue, llegó el marido de Nicki, se tiró encima de ella y la penetró tan fuerte como la pelvis humana puede soportar. Todos nos alejamos cautelosamente.

Una profesión difícil

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Ya estaban en la última escena cuando surgió otro problema. La escena era un chico y dos chicas que competían por él. Pero el chico no era precisamente atractivo, por lo que las chicas no se sentían muy cómodas, además de que era incapaz de mantener la erección.

Lo que las estrellas quisieran daba igual, había que grabar la escena tal y cómo se había planeado. Así que llamó a Nicky para que le practicara sexo oral hasta que pudieran conseguir un primer plano de una eyaculación. Y por fin, el pene del actor decidió empezar a trabajar. Y allí estuvimos, tres de nosotros, desde tres perspectivas diferentes, grabando el orgasmo.

Esta historia no quiere decir que el porno sea obsceno ni lascivo, ni que haya nada de malo en verlo; pero sí que tras él se esconde mucha opresión y muchos abusos. Y por supuesto, que nada es tan magnífico ni tan excitante como lo cuentan. Nada es lo que parece.

Imagen de portada: Jacob Lund / Shutterstock
Fuente: cracked