12 Mujeres de compañía confiesan cómo fueron realmente sus primeras experiencias con los clientes que las contrataron

Por mucho que pretendamos entender a otra persona, no somos capaces de meternos en su cabeza. Así que cuando le decimos a una prostituta “sé como te sientes”, realmente lo único que hacemos es recurrir a alguna experiencia negativa propia en el ámbito laboral para intentar encontrar la relación.

Por eso, sus confesiones son tan importantes a la hora de entender qué es lo que se les pasa por la cabeza a las mujeres que ofrecen sus servicios sexuales. En este caso concretamente, abriéndose para contarnos su primera experiencia.

Así fueron sus primeras experiencias como mujeres de compañía

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Era tan viejo…el recuerdo aún me persigue.”

“Yo era prostituta de Craiglist. Mi primer cliente anunció que quería que una chica se cambiara delante de él en un probador. Fuimos a la tienda de abrigos Burlington, pero no permitieron que una mujer y un hombre entraran en el mismo probador. Así que nos fuimos al parking que había justo enfrente. Allí nadie puso problema.”

“Primero quedé con él en una cafetería. Lo hago con todos mis clientes porque me pongo nerviosa pensando que se trata de ‘un extraño que he conocido en internet’. Mis tarifas eran muy bajas porque no tenía ni idea de la industria, así que pensé que el que apareciera iría al grano al ser una chica joven. Hay muchos clientes que se divierten ‘desvirgando’ a una chica, algo que aunque resulta bastante desagradable, es lo que realmente hace que la industria funcione. Así que muchos lo disfrutan más si estás nerviosa y no sabes muy bien lo que haces. Así que conocí al chico, tuvimos una conversación genial, y decidí que estaba lo suficientemente cómoda como para ir a su habitación del hotel. Pasó la mayor parte del tiempo acariciando mi cuerpo y gimiendo. Fue muy extraño, pero nada horrible. Después miré el dinero en efectivo en mi mano, y no podía creer lo fácil que era.”

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“Empecé en la prostitución hace más de 20 años. No recuerdo a mi primer cliente, pero la mayoría de ellos no han sido muy memorables. Les preguntas qué es lo que quieren, negociáis un precio, se da una ducha, haces lo que tienes que hacer, te lo agradecen y te vas.”

“Era un chico joven, el chico friki de D&D and Magic. Reconocí a la banda sonando en su radio. Tuvimos una agradable conversación y fue todo muy natural. Me recordó a mis viejos amigos de la universidad. Además, fue muy amable y me dio un masaje. No fue la cita ideal, pero oye, me pagaron por recibir un masaje. Fue una buena forma de romper el hielo para una chica tímida como yo.”

“Yo era joven y estaba en la calle. Él era mucho más viejo y uno de los tipos más desagradables que he conocido nunca. El encuentro en sí no fue particularmente bueno. Tuvo problemas para mantener la erección, lo intentó un par de veces más, pero lo dejé sin aliento.”

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“Publiqué anuncios en Craiglist durante 1 o 2 años mientras estaba en la universidad. Mi primer cliente fue un hombre asiático de mediana edad, probablemente unos 40 años, con un poco de sobrepeso, pero no del todo desagradable. Nos encontramos en un hotel barato, hablamos un poco, y tuvimos relaciones sexuales, aunque no aguantó ni 5 minutos. Creo que cobré 200 € por eso. En general, no me arrepiento.”

“Traté de ser una ‘sugar baby’ cuando tuve problemas para conseguir trabajo después de salir del instituto. El primero fue bastante agradable. Fui tan estúpida que acepté una bebida suya, pero afortunadamente no puso nada en ella. De hecho, quería que le hablara sobre mi carrera y ese tipo de cosas. Yo era virgen, así que pagó 2.000€. Me dolió un poco, pero estaba achispada, así que fue soportable. Me sentí bastante sucia cuando terminé, pero necesitaba el dinero, así que lo hice un par de veces más, y lo dejé cuando empezó a ser demasiado para mi salud mental.”

“Todo comenzó cuando estaba trabajando como conductora de autobús en un hotel de playa. Nuestro uniforme eran shorts ajustados y un top color ‘coral’. Estaba haciendo autostop una noche para volver a casa, y un tipo me recogió y me ofreció 40€. Fue dinero fácil. Me gusta el dinero fácil.”

“Era un mujer de mediana edad. Mi novio acababa de fallecer y no tenía dónde vivir. Conocí a una chica que conocía a una chica que se dedicaba a este mundo, así que me metieron en él. Necesitaba dinero rápido, así que no me lo pensé. Después de 6 semanas en el ‘hotel’, tuve dinero para irme a vivir a mi propio piso, y después de 6 meses conseguí un trabajo real. Seguí haciéndolo durante años para conseguir un dinero extra, pero ya hace mucho tiempo que lo dejé.”

“Soy estrella del porno, productora amateur y fui ‘sugar baby’ por un tiempo. Me reuní con mi primer cliente en persona para una reunión de introducción. Me pagaron 75€ por la reunión y el almuerzo. Estaba claro que necesitaríamos muchas reuniones antes de considerar algo sexual. Esto continuó durante un tiempo hasta que en nuestra tercera o cuarta vez comenzó a hablar de como sus vecinos salieron a buscarlo y lo metieron en problemas por tener metanfetaminas en su piso. No volví para una quinta reunión. Todos mis clientes online en el mundo del porno han sido increíbles. La gente puede pensar que online podrían ser peor, pero mi experiencia ha sido todo lo contrario.”

“Estaba aterrada. Tenía las manos heladas. Pero él fue amable conmigo y no lo pasé muy mal. Mirando hacia atrás, tuve suerte de que fuera mi primer cliente.”

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Existen muchos tabús y muchos conceptos erróneos en lo que respecta a las vidas de las prostitutas. Algunos son ciertos, y otros no. Después de estas confesiones, puedes conocerlas un poco más a fondo.

Imagen de portada: Pair Srinrat / Shutterstock
Fuente: indy100